El presidente de EEUU carga contra los países con regulaciones o impuestos que afectan a sus tecnológicas, un elemento que no entró en el acuerdo comercial.
Algo menos de un mes ha durado la paz arancelaria derivada del acuerdo comercial anunciado entre Estados Unidos y la Unión Europea y cuyo texto fue presentado hace apenas una semana. Donald Trump, presidente de EEUU, decidió amenazar ayer con «aranceles adicionales sustanciales a las exportaciones» a «todos los países con impuestos, legislación, normas o regulaciones digitales».
Aunque el republicano no mencionó a Europa de forma expresa, su mensaje estaba a todas luces dirigido hacia la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA), una regulación que ya en el pasado había criticado públicamente.
«Los impuestos digitales, la legislación sobre servicios digitales y las regulaciones de los mercados digitales están diseñados para perjudicar o discriminar la tecnología estadounidense», aseveró el presidente de EEUU, que pidió «la eliminación de estas medidas discriminatorias».
La DMA busca garantizar una competencia justa impidiendo que las grandes plataformas digitales monopolicen el mercado. Por su parte, la DSA busca prevenir actividades online que resulten perjudiciales para los consumidores y la propagación de noticias falsas y desinformación.
La regulación digital quedó fuera del acuerdo comercial por el que la Unión Europea aceptó aranceles unilaterales de EEUU del 15%. Esto, que se vio como una victoria en su momento, puede ahora convertirse en un problema que abra un nuevo frente de conflicto. La Comisión Europea aceptó el desequilibrio comercial con el objetivo de evitar una escalada de la tensión y ofrecer predictibilidad a las empresas y los consumidores de la región, pero Trump ha encontrado vías para seguir haciendo saltar por los aires las expectativas.
La institución dirigida por Von der Leyen, que trabaja activamente en desplegar las propuestas legislativas necesarias para aterrizar el principio de acuerdo comercial, evitó ayer «especular» sobre las repercusiones de las amenazas de Trump, aunque el Ejecutivo comunitario destacó que «es un derecho soberano de la UE y de sus Estados miembros regular las actividades económicas en nuestro territorio que sean coherentes con nuestros valores democráticos».
Pese a las amenazas, la Comisión Europea no se plantea parar el acercamiento comercial y señala que la regulación digital y el acuerdo firmado «son cuestiones separadas».
El portavoz de la institución europea en asuntos tecnológicos, Thomas Regnier, rechazó las acusaciones de Trump de que la legislación digital europea se ha diseñado para dañar a los gigantes estadounidenses al destacar que «La DSA no tiene en cuenta el color de una empresa, la jurisdicción de una empresa ni el propietario de una empresa». Asimismo, indicó que las normativas «se aplican a todas las plataformas y empresas que operan en la UE, independientemente de su lugar de establecimiento» y que, de hecho, las tres últimas decisiones tomadas en virtud de la aplicación de esta regulación afectaban a las empresas chinas AliExpress, Temu y TikTok.
Junto con los aranceles, Trump también amenazó con implementar «restricciones a la exportación de nuestra tecnología y chips altamente protegidos». Esta medida impactaría en el desarrollo tecnológico de una UE que todavía depende en gran parte de la importación de chips por más que quiere construir su autonomía en este campo.
‘Tasa Google’ en España
En materia fiscal, la UE no cuenta a nivel comunitario con impuestos digitales como los criticados por Trump, pero sí hay Estados Miembros que los mantienen.España grava con un 3% los ingresos por publicidad y transmisión de datos de las grandes tecnológicas a través de la famosa tasa Google.Francia e Italia cuentan con impuestos similares y, fuera de la UE, también Reino Unido.
La Unión Europea ha llevado su negociación con EEUU como un bloque sin dejar que las particularidades de los Estados Miembros o sus relaciones con EEUU la dividan. La Comisión mantiene las competencias en materia comercial y los aranceles se toman sobre el conjunto de la región y no sobre países concretos. Sin embargo, esta diferencia tributaria podría tensar nuevamente la situación.
«Estados Unidos, y sus empresas tecnológicas, ya no son la hucha ni el felpudo del mundo. ¡Muestren respeto por Estados Unidos y nuestras increíbles empresas tecnológicas o consideren las consecuencias!», amenazó ayer Trump.
Bruselas prepara el fin de los aranceles a los coches y productos industriales importados de EEUU
La Comisión Europea trabaja para presentar la propuesta legislativa que eliminará cualquier tipo de arancel sobre los bienes industriales de EEUU y sus automóviles importados al bloque comunitario. Según confirmó ayer la portavoz jefe de la institución europea, Paula Pinho, se confía que pueda estar lista antes de que finalice el mes y fuentes comunitarias apuntan a que incluso podría ser hoy mismo. Esta medida es la llave para que Trump recorte los aranceles sobre las exportaciones de automóviles europeos a Estados Unidos desde el 27% actual hasta el 15% que marca el nivel aceptado de forma generalizada para la mayoría de sectores en el acuerdo comercial presentado a finales del pasado mes y ratificado hace menos de una semana. El alivio para el sector del automóvil -y para Alemania, que concentra gran parte de las compañías afectadas- era uno de los grandes alicientes que tenía la Unión Europea para aceptar el acuerdo comercial con EEUU pese al desequilibrio planteado por Trump, por lo que quiere acelerar al máximo la puesta en marcha de la legislación.
Fuente: Expansión